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ZUMO VERDE (GREEN JUICE) : 10 CONSEJOS PARA SACAR SUS MEJORES BENEFICIOS

Dernière mise à jour : 28 avr. 2021

Incluir zumos verdes en nuestra dieta, es una excelente manera de pasar a una alimentación saludable y garantir a cada día un aporte suficiente en vitaminas y minerales.

Es bien sabido que cuando rompemos un plato, el no se repara sólo, pero si nos cortamos, vemos que al cabo de un tiempo, la herida empieza a cicatrizarse.


Es el principio de la homeostasis, todo organismo vivo está constantemente trabajando para volver naturalmente a su estado de equilibrio y plenitud.


Eso nos hace entender que nuestra forma de alimentar, sea por el sol, el agua, la comida, las emociones que vivimos o el aire que respiramos, va a interferir positiva o negativamente en nuestro organismo.


Nuestro cuerpo está siempre en estado de regeneración y su estado natural es la plena salud.


Si nuestra alimentación es basada en alimentos ultra procesados, que se conservan durante meses y años y que probablemente no tendrán ningún beneficio nutricional, nuestro cuerpo intentará regenerarse de todas las formas.


Sin embargo, un cuerpo sin nutrientes es un cuerpo que siempre tendrá hambre, pues seguirá pidiendo más y más comida hasta suplir sus necesidades nutritivas. Al desconocer ese proceso, empezamos a comer grandes cantidades de calorías vacías, nuestro cuerpo empieza a acumular substâncias tóxicas que nuestro organismo no podrá eliminar, haciendo que entremos en un estado inflamatorio.


El papel del zumo verde será nutrir el organismo basado en una alimentación viva, variada, sin químicos y lo menos manipulada posible.


La agricultura intensiva, con su sistema abusivo de cultivo, sigue destruyendo solos fértiles, repletos de nutrientes y microorganismos esenciales para la vida.

De hecho, se estima que 95% de nuestra alimentación proviene directa o indirectamente de nuestros suelos. Los alimentos, por consecuencia, están cada vez menos ricos en nutrientes.


El papel del zumo verde en nuestra dieta es importante para poder suplir nuestras carencias nutricionales diarias. Al beber un vaso de zumo verde, estamos consumiendo una gran cantidad de vitaminas y minerales en forma líquida que nutre directamente cada célula del cuerpo. Además, es una manera rápida y práctica de consumir los nutrientes que necesitas, sin tener que cocinar.

Hace ya algunos años que el zumo verde se puso de moda. Podemos ver en todas las partes diferentes apetitosas recetas y maneras de preparación.


Sin embargo, debemos estar atentos, pues a veces, lo que debería ser un concentrado de nutrientes, puede convertirse en un cocktail de venenos.


El zumo verde nutre e hidrata al cuerpo, pero además es una excelente manera de educar el paladar proporcionando otros sabores como el amargo o el agrio, así que nada de agregar azúcares en tu zumo. No estamos hablando de tomar un zumo dulce con sabor a fresa y naranja, estamos hablando de extraer el zumo de verduras crudas con el propósito de obtener únicamente sus vitaminas y minerales.


Al principio, su sabor puede parecer demasiado amargo o picante para el paladar de algunas personas, pero con el tiempo, no sólo nos adaptamos a los diferentes sabores, como también aprendemos a apreciarlos.


A partir del momento que notamos sus beneficios, beber un zumo verde a diario, se convierte en algo indispensable en nuestras vidas.


La forma más pura de preparar un zumo verde es utilizando verduras frescas, orgánicas, de temporada y local.


10 consejos de preparación para sacar los mejores beneficios de tu zumo verde:

1. ¿Con o sin fibras?

Cuando hablamos de fibras, estamos hablando de extractores y batidoras.

En el caso del zumo verde, la mejor opción es el extractor, que tiene por finalidad, extraer el zumo de las verduras, proporcionando un zumo líquido sin fibras.

¿Porque NO nos interesa las fibras en el zumo verde?


  1. Porque el organismo se pone a descansar. Ya no tiene la fibra y la solidez de los alimentos para digerir y, por lo tanto, puede dedicarse por completo a otras tareas, como la eliminación de toxinas.

  2. Nos hace consumir más plantas, proporcionando a nuestro cuerpo más nutrientes y minerales. Los zumos con fibras son espesos, por lo tanto se necesita añadir agua para equilibrar su textura, también por eso, se utiliza una cantidad mucho menor de verduras.

  3. Porque los jugos penetran rápidamente en el torrente sanguíneo, lo que permite una nutrición y una regeneración profunda a nivel celular.


Sin embargo, no podemos olvidar de añadir las fibras en nuestra dieta, que son muy importantes para un buen funcionamiento de los intestinos y además produce saciedad. Podemos encontrarlas en las frutas, vegetales, granos, legumbres, nueces y semillas.


2. ¿Que tipo de extractor elegir?

En general, podemos encontrar 2 tipos de extractores de zumo disponibles en el mercado :


Extractor por centrifugación:

Es todavía el más popular y más barato, pero as veces, el barato puede salir caro.

El extractor por centrifugación tritura los alimentos utilizando láminas metálicas con una velocidad de rotación muy elevada, hasta 10 000 revoluciones por minuto (rpm). Eso produce el calentamiento de los alimentos y destruye una buena parte de sus nutrientes.

La empresa Pomeroy, fabricante de equipamientos para zumos, puso en marcha un estudio en un laboratorio certificado. Se centró en 3 vitaminas: vitamina A extraída del jugo de zanahoria, vitamina B9 del jugo de remolacha y vitamina C del repollo Kale. Las pruebas se realizaron de forma idéntica, con las mismas muestras de productos y al mismo tiempo, la única diferencia era el proceso de extracción. El resultado ha sido una media de 15% menos nutrientes en la extracción por centrifugación.


Otro de los puntos débiles en este extractor, es que la pulpa separada del líquido, sale todavía bien húmeda, lo que indica que no se extrae completamente el zumo de la fibra, haciéndonos gastar más verduras para hacer la misma cantidad de zumo. Además, suele ser más ruidoso.


El único aspecto positivo de este extractor sería el tiempo de preparación, al no tener que cortar las verduras en trozos, sumado a la alta velocidad que tritura los alimentos, nos hace ahorrar un poco más de tiempo..


Extractor de prensado en frío (Cold Press Juice)

Sus ventas vienen aumentando a cada año, por su alta calidad en el proceso de extracción. Al contrario de las láminas metálicas que trituran los alimentos en alta velocidad, el extractor de prensado en frío, prácticamente mastica las verduras utilizando un eje en forma de tornillo o espiral.



Podemos encontrar los extractores de prensado en frío horizontal y vertical.

En ambos casos, la rotación es muy lenta, varía en torno de 40-80 rpm, lo que hace que el zumo no se oxide tan rápido, conservando sus micronutrientes (vitaminas, minerales y enzimas).

El sabor del zumo es más intenso, tiene un color más vivo y su textura es suave y homogénea.


El zumo no se airea tanto y la oxidación es notablemente menor, por eso se puede conservar por más tiempo, aunque lo mejor es tomarlo en seguida para obtener los mejores beneficios.

Su calidad de extracción es mucho mejor, visto que la pulpa separada del líquido, sale totalmente seca, proporcionando un rendimiento de 30% con relación al otro modelo.

A pesar de su alta eficiencia en la extracción, es un aparato silencioso. Es una gran ventaja para preparar tu zumo por las mañanas sin despertar a los demás.

Otra ventaja del extractor de prensado en frío, es que la mayoría de ellos están equipados con varios filtros diferentes que permiten algunas funciones extras, como la preparación de leches vegetales y helados.


En la sesión recetas, encontrarás muchas ideas para sacar el máximo provecho de tu extractor.


Al poseer un sistema de rotación lenta, el extractor de prensado en frío gasta un poco más de tiempo en la preparación. Algunas verduras más sólidas como las zanahorias o remolachas, deben ser cortadas en trozos más pequeños.

Otro punto negativo es el precio que todavía está un poco más elevado con relación al extractor por centrifugación. Aunque como vimos, su poder de rendimiento es mucho más alto.


Tanto los extractores por centrifugación o prensado en frío son de fácil limpieza. Normalmente vienen equipados de un cepillo para limpiar el filtro. El lavado es rápido y se hace simplemente con agua corriente. Hay que lavarlo enseguida para que las fibras no se sequen en el filtro, dificultando el lavado. Si no tienes tiempo, lo mejor seria sacar la parte superior del extractor y dejarla sumergida en agua.


No cabe lugar a dudas que la mejor opción es elegir un extractor de prensado en frío por todas sus ventajas y eficiencia.



3. No hacer siempre el mismo zumo

Uno de los errores más comunes cuando empezamos a preparar zumos verdes, es caer siempre en la misma receta. Tenemos tendencia a apreciar algunos alimentos más que otros, y as veces, cuando encontramos un zumo que nos gusta mucho, queremos prepararlo todos los días. Sin embargo, preparar el mismo zumo a cada día genera una serie de inconvenientes.

Nos privamos de una gran cantidad de nutrientes de otros alimentos. Nuestro organismo tiene un mejor rendimiento cuando consumimos una gran variedad de alimentos indexados en las temporadas y el entorno en que vivimos. No es porque una receta nos gusta, que una otra no será todavía mejor.


Al variar los ingredientes de los zumos, nos hace salir de nuestra burbuja y partir a la aventura para conocer nuevos sabores y mezclas.

Debemos entender que cuando una receta de zumo nos gusta mucho, es cuando nuestro cuerpo necesita los nutrientes contenidos en esa receta. Una vez que el organismo ya esté completo por esos nutrientes, la sensación de placer en beber este zumo específico, no será la misma que antes.


Beber el mismo zumo todos los días durante mucho tiempo, puede provocar una carga excesiva de un solo nutriente y por consecuencia comprometer nuestra salud. Si hacemos en permanencia únicamente vegetales de color verde oscuro, como espinacas, kale o col, vamos a tener una concentración grande de nutrientes pero también de anti-nutrientes, los oxalatos, que actúan como un sistema de defensa para los predadores.

Por otro lado consumir demasiadas hojas verdes genera un exceso de vitamina K, éste disminuye el efecto de medicamentos anticoagulantes.


Por eso, es importante no solo agregar hojas verde oscuro en el zumo, pero también agregar pepinos, apios, zanahorias, remolachas y otros alimentos que contienen minerales que ayudarán a diluir esa gran concentración de nutrientes provenientes de los vegetales verde oscuro.


Existe una infinidad de alimentos repletos de nutrientes que podemos preparar en los zumos. Variar las recetas no solamente es benéfico para el cuerpo como para la mente, pues nos hace buscar, experimentar, probar mezclas y aprender a reconocer nuestras necesitas nutricionales de aquel momento.


Para aquellos interesados en las propiedades de los alimentos y les gustaría tener informaciones específicas de los nutrientes, las mejores combinaciones de verduras y el efecto que hacen en nuestro cuerpo, recomiendo el libro ‘Zumos de frutas y de Verduras’ de Norman Walker, pionero de las dietas crudívoras, fue reconocido a escala mundial, como una autoridad en temas de salud y nutrición.


En su libro, el autor nos muestra cómo las carencias de ciertos nutrientes, pueden causar muchas enfermedades, al tiempo que presenta los diversos zumos y explica sus propiedades con todo detalle.


4. No beber muy rápido

Seguramente ya habéis oído decir que la digestión empieza por la boca.

Muchas personas tienen tendencia en beber el zumo muy rápidamente. Así como con el agua, si ingerimos un líquido muy rápido, podría provocar una disminución del poder del jugo gástrico en diluir los alimentos, lo que conlleva a una baja del plasma sanguíneo, provocando escalofríos.


Al beber lentamente, el cuerpo podrá recibir mejor a los nutrientes. En un vaso de zumo hay una elevada concentración de vitaminas y minerales que el organismo necesita asimilarlos poco a poco.


Además, al dejar el zumo en el paladar antes de tragar, activa sus receptores sensoriales que pueden ayudar en el caso de infección en las encías, pues los minerales contenidos en el zumo son absorbidos directamente por la piel.

Hay todo un proceso enzimático que empieza por el paladar, que previene al organismo que substancias va a recibir en su estómago y intestinos, permitiendo que el cuerpo se adapte y reciba mejor los nutrientes.


5. Evitar las frutas en el zumo

Un zumo verde es hecho básicamente de verduras.

En general, los extractores no están hecho para las frutas, pues su propósito es sacar los nutrientes de las verduras, que son antiinflamatorios para los intestinos y para todo el sistema digestivo en particular.


Un extractor de zumo tiene por finalidad extraer la fibra insoluble del líquido nutritivo. En una fruta hay poca fibra insoluble en comparación con las verduras, de hecho cuando ponemos frutas en un extractor, podemos ver que no sacamos tanto líquido y que produce una especie de textura esponjosa.


Por su alto contenido en azúcar, las frutas deben venir acompañadas de fibras solubles presentes en las propias frutas, para que su asimilación sea lenta y no nos provoquen picos de glucemia, que a lo largo pueden causar estados patológicos.

En este estudio -publicado por la revista Nutrition & Diabetes- relaciona la artritis reumatoide con la ingesta de alimentos con alto nivel de fructosa, como los refrescos endulzados con jarabes, bebidas de frutas o zumos de manzana.


Un zumo de fruta una vez u otra no te va a hacer daño, pero si lo consumimos regularmente, esa carga glicémica va a sobrecargar el páncreas y el hígado que empezarán a fatigarse.


Empiezas poniendo un máximo de 30% de fruta en tu zumo si te parece demasiado amargo, con el tiempo verás que el paladar se acostumbra a los nuevos sabores y no tendrás necesidad de agregar frutas. Con excepción del limón con piel, que se mezcla muy bien con las verduras en general y es un gran aliado nutricional en los zumos.


6. No beber demasiado zumo

El cuerpo tiene la capacidad de asimilar los nutrientes en un tiempo dado, o sea, que cuando haya absorbido todas las vitaminas que necesita, empezará a desechar todo lo que le sobra.


Cuando bebemos de 250ml a 500ml de zumo, ya tenemos una gran cantidad de nutrientes. Al consumir más de 1L de zumo al día, una buena parte de esos nutrientes se eliminarán en el baño, una vez que el organismo ya esté completo.


Un aporte muy grande de zumo a diario, hace trabajar los riñones que intentarán eliminar ese exceso de minerales por la orina.

Consumir mucho zumo al día, tiene otro inconveniente que también es válido

para el agua, al beber demasiado líquido a la vez, hay una dilución

de los fluidos del organismo, provocando escalofríos y molestias, principalmente para las personas que normalmente se sienten fatigadas.


Con aproximadamente 300 ml de zumo al día, ya tenemos una cantidad de nutrientes y minerales suficientes para el buen funcionamiento del organismo. Más que eso, sería una pérdida de tiempo, dinero y quizá de la salud.


7. Privilegiar alimentos ecológicos

Sabemos que los alimentos ecológicos son más caros que los no ecológicos, sin embargo son mucho menos nutritivos.

Si optamos beber un zumo preparado con verduras de una agricultura intensiva convencional, estaremos ingiriendo todos los productos que contienen esa verdura, como los pesticidas, insecticidas y fungicidas, además, estaremos consumiendo muy poco nutrientes, pues los suelos de la agricultura intensiva son infértiles y vacíos de vida bacteriana.

Es mejor beber 100ml de un zumo altamente nutritivo, que 1l de un zumo pobre en nutrientes y minerales y rico en sustancias químicas tóxicas.


8. Preparar y tomar enseguida

Un zumo está compuesto de alimentos vivos, en un zumo de verduras hecho al momento, hay toda una vida bacteriana que se evoluciona constantemente, lo que significa, que se oxida muy rápido.


Lo ideal sería consumir como mucho 15 minutos después de su preparación, a partir de ese momento, el zumo pierde una parte de sus nutrientes y su poder antioxidante.


Factores como la temperatura, el aire o la claridad, provocan una transformación en los alimentos contenidos en el zumo, lo que significa que perderá una buena parte de sus vitaminas y minerales.


Si necesitas hacer un zumo para tomar más tarde, acuérdate de ponerlo en un recipiente de cristal opaco, bien cerrado y en la nevera.


Agregar limón en el zumo, ayuda a reducir la velocidad de oxidación.


9. Beber el zumo lejos de las comidas

Para una mejor absorción de los nutrientes, el estómago debe estar ‘vacío’.


La finalidad del zumo verde es penetrar rápidamente en las células de nuestro cuerpo con sus vitaminas, minerales y fitonutrientes indispensables para el fortalecimiento del organismo.


Beber zumo cuando comemos, no solamente va a impedir una perfecta asimilación de los nutrientes, como también, puede provocar una mala digestión si consumido en exceso.


Lo ideal, es que el zumo sea tu primera comida del día, así el organismo tendrá tiempo en absorber y asimilar todas sus nutrientes de una forma más eficaz. Además, podrás apreciar mejor los sabores de los alimentos contenidos en el zumo.


10. Olvídate de los zumos industriales

Los zumos de comercio son una catástrofe en temas nutricionales.

Un zumo que dura más de 6 meses, como es el caso de los esterilizados, no es una buena señal, ya que no poseen ninguna vida bacteriana, responsable sobretodo, al buen funcionamiento de la flora intestinal.


Esos zumos son casi exclusivamente formados de macronutrientes (lípidos, glúcidos y proteínas), sin dejar lugar a los micronutrientes, como las vitaminas y minerales, esenciales para una buena nutrición.


Los zumos prensado en frío del comercio, no contiene esterilizantes, pero son igualmente pobres en nutrientes y rico en azúcares. En general están compuestos por una buena parte de zumo de manzana, pues es más barato por ejemplo que las espinacas o las zanahorias, mismo cuando en la botella pone 'zumo de espinacas', veras que en realidad hay como un 50% a 70% de zumo de manzana.


Además, por no ser un zumo hecho al momento, pierden igualmente una gran parte de sus minerales, vitaminas y enzimas.


En los dos casos de zumos industriales, sea los esterilizados o los prensado en frío, si además no son ecológicos, estaremos también metiendo pesticidas, insecticidas y fungicidas en nuestro cuerpo.


Así que, lo mejor para nuestra salud, es privilegiar un zumo ecológico hecho al momento, son 20 o 30 minutos de tu tiempo, para nutrirte de verdad y vivir una vida de plena salud.


El fato de beber un zumo verde a diario, hace con que incluyamos más alimentos crudos en nuestra alimentación.


Gordo, enfermo y casi muerto, en ese documental realizado por Joe Cross, encontrarás la motivación que necesitas para aventurarse en el maravilloso mundo del zumo verde!


Joe Cross es un exitoso hombre de negocios, disfrutó de la vida y... comió mucho. Con sobrepeso, ahora sufre de una urticaria crónica y se ve obligado a tomar medicamentos varias veces al día, con efectos secundarios indeseables. Llega a la siguiente conclusión: gordo, enfermo, el siguiente paso es ... muerto.

Por lo tanto, decide reaccionar y partir a los Estados Unidos durante 60 días bebiendo sólo jugos de vegetales. Una dieta restrictiva, pero está convencido de que esta es la solución a su enfermedad y que, por lo tanto, volverá a su forma anterior.


Durante su viaje, se encuentra con muchos estadounidenses, a quienes va a ver directamente en la calle para contarles sobre su dieta y su forma de comer...


Al nutrirnos con alimentos vivos, podemos notar claramente una mejora en nuestro estado de salud en general.


Además, el papel del zumo verde, nos permite salir del círculo vicioso de comida basura. Un cuerpo bien nutrido, es un cuerpo que no tiene hambre, pues ya está suplido de los nutrientes que necesita.


Cuando tenemos el organismo equilibrado sabemos identificar lo que nos hace bien o mal, aprendemos a diferenciar hambre con 'ganas de comer' y empezamos a entender cómo funciona nuestro cuerpo.





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